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Contenido
PresentaciónEste documento es el resultado de varios años de investigación sobre telecentros comunitarios en América Latina y el Caribe, impulsadas por la Fundación Chasquinet de Ecuador, entre otros, y con el apoyo del programa PAN Américas del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (CIID) de Canadá.En un mundo cada vez más globalizado, la comunicación y el acceso a la información no es un lujo sino un derecho fundamental de los pueblos para conseguir un desarrollo humano integral. Por desarrollo humano integral entendemos el fortalecimiento de la democracia con justicia social, la prosperidad económica con equidad, y la realización del potencial humano en sus múltiples dimensiones. En América Latina y el Caribe, como en otras regiones del mundo, las tecnologías digitales presentan una gran oportunidad para el desarrollo humano. Sin embargo, las condiciones de acceso, los costos, y las capacidades para usar y apropiarse de estos nuevos recursos tecnológicos son muy limitadas para las grandes mayorías, los sectores marginados y más pobres de la sociedad. Si no hacemos algo para cambiar esto, las tecnologías digitales no serán más que una herramienta al servicio de la inmensa minoría (parafraseando el slogan de una emisora de música clásica). Los telecentros comunitarios, los cuales se han multiplicado como conejos en la región, son herramientas que buscan disminuir la llamada brecha digital. Pero, puesto que la brecha digital no es más que una expresión de las desigualdades sociales, económicas y políticas, la solución va mucho más allá que el montaje de telecentros. Más bien se necesitan ambiciosas estrategias de inclusión digital. La inclusión digital promueve no solo el acceso, sino el uso y apropiación social de las tecnologías digitales para atender las necesidades de las comunidades, y para promover la formulación de políticas públicas, la creación de conocimientos y contenidos apropiados, y el fortalecimiento de las capacidades de las personas. De esta manera, la inclusión digital contribuye a mejorar las condiciones económicas, sociales, políticas y personales de la inmensa mayoría, particularmente de los sectores más pobres y marginados de la sociedad. ¿Qué es un Telecentro Comunitario?Los telecentros comunitarios son una herramienta poderosa para apoyar el desarrollo comunitario con el uso de tecnologías digitales y fortalecer la inclusión digital.En América Latina y el Caribe hay muchos tipos de telecentros, desde los más básicos, que nacen de la gestión propia de una comunidad y en los que suele no haber buena conectividad al Internet, hasta los centros tecnológicos multipropósito en los que se combinan diversas tecnologías digitales avanzadas con conectividad de banda ancha a los servicios de Internet. Existen experiencias de telecentros que operan en escuelas, casas de la cultura o dependencias de gobierno local, y otros que funcionan en organizaciones comunitarias o nogubernamentales. En algunos casos, los telecentros funcionan en instalaciones independientes, en zonas comerciales o lugares turísticos. Estos últimos tienden a ser pequeñas empresas comerciales que ofrecen servicios de computación y conectividad como negocio, frecuentemente combinados con servicios de cafetería o restaurante. Aunque todos estos pueden ser llamados genéricamente telecentros, en este documento distinguimos tres tipos de experiencias relacionadas con el acceso público a las tecnologías digitales: Telecentros ComunitariosLos telecentros comunitarios son experiencias que utilizan las tecnologías digitales como herramientas para el desarrollo humano en una comunidad. Su énfasis es el uso social y la apropiación de las herramientas tecnológicas y de la información que con ellas se puede procesar, en función de un proyecto de transformación social para mejorar las condiciones de vida de las personas. La tecnología y la conectividad son importantes, pero no suficientes para la buena marcha de los telecentros comunitarios y la consecución de sus objetivos de desarrollo. En los telecentros comunitarios se forman facilitadores/as y promotores/as comunitarios/as, no solamente en aspectos técnicos de información y comunicación sino también en los usos estratégicos de las tecnologías digitales para el cambio social. Los locales de los telecentros comunitarios son lugares de encuentro e intercambio, espacios de aprendizaje, crecimiento personal, y movilización para resolver problemas y necesidades de la comunidad. Ciber-cafés o Café InternetEstos son centros de acceso público a tecnologías digitales con el fin de generar una ganancia para sus propietarios. Con frecuencia ofrecen servicios combinados de computación, conectividad y comidas, por lo que genéricamente se los llama ciber-café o café Internet. Con o sin comida, los ciber-cafés ofrecen desde servicios básicos de correo electrónico, navegación web o juegos electrónicos, hasta servicio de llamadas de larga distancia, quemado de discos, scanner, impresión láser, o fotografía digital. Con frecuencia ofrecen capacitación básica en el manejo de las herramientas, si esto les ayuda a ganar nuevos clientes. Para que los ciber-cafés sean negocio, en general se ubican en zonas donde hay más gente con mejor capacidad de pago, no en zonas rurales marginales urbanas, y tienden a concentrar sus servicios sobre lo que resulte más rentable. De este modo, en los ciber-cafés el interés social o de desarrollo, si lo hay, ocupa un lugar secundario o se da de manera indirecta. Otras actividades de conectividadHay muchos proyectos y experiencias de uso de tecnologías digitales y conectividad que no son telecentros: éstas incluyen redes académicas o escolares, servicios de información pública gubernamental, sistemas de compras o licitación electrónicas, etc. Aunque éstas usan tecnologías digitales y pueden tener un efecto indirecto sobre el desarrollo humano, no las consideramos como parte de las experiencias de telecentros comunitarios. Principios Básicos para Telecentros ComunitariosEstos son algunos principios básicos para la operación de un telecentro comunitario. Participación de la comunidadDada la novedad de las nuevas tecnologías digitales, la mayoría de los telecentros nacen como una iniciativa que llega de fuera de una comunidad. Sin embargo, la participación es tal vez el elemento más importante para el éxito y la sostenibilidad del telecentro. Promover la participación de la comunidad en el diseño, montaje y mejoramiento continuo del telecentro a veces hace que no se pueda avanzar muy rápido, pero ayuda a que la comunidad se adueñe y se comprometa con el funcionamiento exitoso del telecentro comunitario. Por esta razón no es sorprendente encontrar telecentros comunitarios en los que ni siquiera hay buena conectividad: telecentros sin “tele”. Estos suelen tener la ventaja de tener mucho tiempo para enfocarse sobre las necesidades de la comunidad, introduciendo la tecnología poco a poco. Consolidación de una visión socialMás que un asunto de conectividad, los telecentros ofrecen una oportunidad de acceso, uso y apropiación de tecnologías digitales para solucionar problemas y contribuir al desarrollo humano. El punto de partida no es la instalación de equipos y conexiones sino la organización comunitaria para la solución de sus problemas específicos, los cuales pueden cariar de un contexto a otro. La mejor manera de anclar los telecentros en una visión social es planearlos e instalarlos de manera que se integran a otros espacios y actividades de comunicación que funcionen bien en la comunidad. Las más frecuentes pueden ser las radios comunitarias, las bibliotecas públicas, las casas de la cultura, las organizaciones comunitarias y las escuelas. Gestión y utilización de tecnologías apropiadasLa gestión de un telecentro comunitario responde a la misión social de sus actividades, y hace uso de las herramientas tecnológicas que sean más apropiadas para ayudar a resolver los problemas. Hoy es posible montar y operar un telecentro con equipos básicos de computación, utilizando programas que operan sobre sistemas abiertos como Linux, en lugar de sistemas y programas comerciales dominantes y costosos. Formación y capacitación permanenteEl talón de Aquiles de los telecentros, como de muchas otras experiencias de comunicación popular y comunitaria, es la capacitación de operadores/as y usuarios/as para sacar el mejor provecho de las tecnologías disponibles. Sin capacitación, el telecentro comunitario muere en la inercia de operadores/as incapaces de ayudar a los usuarios/as, o en la quietud de la ausencia de usuarios/as capaces de sacarle jugo a la tecnología disponible. Los ciber-cafés con frecuencia ofrecen capacitación básica a los clientes para usar el correo, la navegación web o el chat, con el fin de asegurar su retorno como consumidores. En los telecentros comunitarios la capacitación va mucho más lejos, ayudando a que los usuarios puedan entender de qué manera las tecnologías digitales pueden contribuir a solucionar sus propios problemas y ayudar al desarrollo humano. ¿Para Qué sirve un Telecentro Comunitario?Estos son algunos de los campos en los que los telecentros comunitarios de América Latina y el Caribe contribuyen al desarrollo humano: Empleo y MicroempresaFortalece nuevas habilidades y conocimientos que abren nuevas puertas a empleo o a generación de ingresos propios, y ayuda a fortalecer las microempresas mejorando su gestión, mercadeo, compras y publicidad SaludFacilita el acceso a información sobre enfermedades y tratamientos, medicina preventiva, tratamientos alternativos, higiene y educación sexual. EducaciónApoya las actividades escolares y contribuye a la educación no formal en las comunidades, especialmente con jóvenes, niños y niñas. Fortalecimiento de Auto EstimaAyuda a mejorar la percepción de sí, de las propias capacidades y la visión de futuro, aumenta la creatividad, la auto estima y el trabajo en equipo. Organización ComunitariaPropicia la construcción de nuevas formas de organización barrial, fortaleciendo las capacidades a individuales y colectivas, promoviendo nuevos líderes, y ayudando a solucionar problemas y necesidades concretas en la comunidad. Fortalecimiento de Grupos MarginadosOfrece herramientas que fortalecen y defienden las voces de grupos indígenas, grupos de mujeres, campesinos, jóvenes y otros sectores marginados o explotados Planeación UrbanaApoya la organización comunitaria en la planificación y ejecución de proyectos de vivienda, prevención y mitigación de desastres, y mejoramiento de servicios públicos y espacios comunales. Descentralización e Incidencia PolíticaDinamiza la participación comunitaria y la información para la incidencia política, facilita la comunicación con gobiernos locales, y fortalece la descentralización administrativa y la realización de trámites. Información y ConocimientoOfrece acceso a nuevas y más diversas fuentes de información, y permite la expresión de una visión propia; fortalece el intercambio de experiencias y la colaboración con grupos y redes a nivel nacional e internacional, y facilita la comunicación con emigrantes y desplazados/as. Comunicación y CulturaFacilita la creación y el uso de diferentes formas de expresión artística y cultural, y apoya el uso de otras formas y tecnologías de comunicación de utilidad para la comunidad, como el video, la radio, o los medios impresos. La Sostenibilidad es más que un Asunto EconómicoLos telecentros comunitarios necesitan diseñar y mantener estrategias de sobrevivencia a largo plazo. Si la comunicación es un derecho fundamental, la sostenibilidad de los telecentros comunitarios, agentes importantes para garantizar el derecho a la comunicación, es un asunto que va mucho más allá que la generación de recursos para asegurar su sostenibilidad económica. Hay muchas experiencias de telecentros con financiación asegurada cuya utilidad para el desarrollo humano es limitada, como los llamados “contenedores inteligentes” (contenedores de carga equipados con equipos y tecnologías digitales) que se han instalado en algunas comunidades. Igualmente, hay experiencias que comienzan como telecentros comunitarios, pero cuyo afán de generar recursos suficientes los hace apartarse de la misión social de desarrollo y convertirse en negocios de tipo ciber-café, comercialmente viables pero apartados de las necesidades de los sectores más pobres y marginados. Alternativas de sostenibilidad económicaUn buen plan de gestión, con conocimiento del mercado, economía de recursos y capacidad de generación de ingresos, es muy importante para la operación de un telecentro. Pero como sucede con las escuelas o los hospitales públicos, no siempre se puede esperar que los telecentros comunitarios generen suficientes ingresos para asegurar su viabilidad económica. Como servicio social, la financiación de las actividades de un telecentro puede ser asumida como parte del presupuesto de otros sectores sociales (educación, salud, cultura), para garantizar la continuidad de su misión de desarrollo. Sostenibilidad social y culturalPara que las actividades de un telecentro sean duraderas y viables, éste tiene que tener en cuenta el contexto social y cultural en el que se inserta, y responder de manera apropiada. Si las personas de la comunidad se sienten empoderadas por el telecentro, pueden ser más activas en buscar formas de asegurar su continuidad. Las mujeres y los hombres tienen diferentes necesidades del telecentro, y distintas posibilidades e intereses de uso. Del mismo modo, jóvenes y adultos tienen expectativas diferentes, y no es lo mismo operar un telecentro en un medio urbano o en una comunidad indígena. Si el telecentro no resuelve estas diferencias al realizar su gestión, no podrá asegurar su sostenibilidad social o cultural. Sostenibilidad políticaLa sostenibilidad políticase refiere a la importancia de lograr un marco regulatorio que proteja, promueva y apoye los telecentros comunitarios y sus actividades, con especial atención a las necesidades específicas de los sectores más pobres. Esto puede ser ofreciendo ventajas fiscales, acceso a nuevas tecnologías para conectividad inalámbrica o vía satélite, o fondos para la instalación de infraestructura, capacitación y promoción de programas sociales, entre otros. Sostenibilidad tecnológicaA pesar de que los usuarios de los telecentros generalmente no requieren de las últimas tecnologías para poder operar, es importante que tengan un plan claro para asegurar su sostenibilidad tecnológica. Esto es particularmente importante en vista de la rapidez con que cambian las tecnologías digitales, lo cual hace que los equipos y programas se desactualicen rápidamente. No siempre lo más barato es lo mejor: puede ser más costoso legalizar, reparar o actualizar equipos viejos que se reciban en donación, que adquirir equipos nuevos, con garantía y soporte técnico local. Por otra parte, los programas de distribución libre, especialmente los que funcionan sobre sistemas operativos de fuente abierta como Linux, permiten operar un telecentro con muy bajo costo en licencias de programas.
Evitar las Consecuencias NegativasEstos son algunos ejemplos de consecuencias negativas que se han dado en telecentros comunitarios. Ilustran el hecho de que no todo lo que sucede en ellos es necesariamente bueno, ni contribuye al desarrollo humano. Es urgente aprender de la experiencia para evitar o reducir este tipo de resultados negativos. Luchas de poder en los telecentrosVarios actores externos e internos quieren ponerse en la “cabeza” de la coordinación, y esto causa luchas de poder que deterioran las relaciones en la comunidad. En varios telecentros comunitarios se ha presentando pugnas entre dirigentes o líderes locales por controlar el acceso y el uso de las instalaciones; en otros casos los telecentros se han convertido en nuevas fuentes de lucro personal por corrupción o robo. Autoritarismo y exclusiónLos telecentros comunitarios han hecho que los grupos de poder local se sientan amenazados por las nuevas posibilidades que implica el espacio de encuentro y el acceso a fuentes de información fuera de su control. En Ecuador, por ejemplo, los hombres de una comunidad hicieron cerrar el telecentro como manera de afianzar su poder, y aumentaron los casos de violencia doméstica contra las mujeres en la comunidad. Pornografía y tráfico sexualLa participación en algunos espacios interactivos (chat, web) ha expuesto a menores y jóvenes a maltratos y abusos sicológicos. Si no hay un acompañamiento y capacitación apropiada, toma auge el uso de las tecnologías para conseguir pornografía. En algunos casos, esto ha conducido a nuevas formas de explotación y tráfico sexual, especialmente de niños, niñas y jóvenes de la comunidad. Ejemplos de Experiencias de Telecentros ComunitariosEstos son ejemplos de algunos telecentros comunitarios que funcionan en diferentes contextos de América Latina y el Caribe: ASOCIACIÓN DE CABILDOS INDÍGENAS DEL NORTE DEL CAUCA (ACIN), Colombia |
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Las primeras experiencias piloto de telecentros comunitarios en América Latina y el Caribe comenzaron alrededor de 1996, impulsados por organizaciones de la sociedad civil, y abriendo un nuevo terreno en la democratización de las tecnologías digitales. El camino no ha sido fácil, y ha dejado muchas lecciones. Sin embargo, en menos de una década, el entorno ha cambiado de manera significativa.
El carácter innovador y experimental de la primera ola de telecentros comunitarios se ha transformado con la llegada de nuevos actores. Las ciudades latinoamericanas se han llenado de cafés Internet, que ofrecen acceso público donde el mercado puede pagarlo. Por su parte, casi todos los gobiernos han iniciado programas nacionales de conectividad que incluyen algún tipo de acceso público a computadoras e Internet como parte de sus políticas de acceso universal a las tecnologías de información.
La explosión de cafés Internet ha hecho que sea relativamente fácil tener acceso a tecnologías digitales en las ciudades y aún en algunos pueblos. Quito, Ecuador, por ejemplo, tiene unos 800 ciber-cafés en funcionamiento, y aunque no todos venden café, sí ofrecen acceso a computadoras, juegos, correo electrónico e Internet por unos US$1-2 por hora (el salario mínimo es de unos $US 120 por mes). A veces ofrecen también servicio de teléfono de larga distancia por Internet, scanner y quemadores de CD, impresión láser y fotocopias.
El auge de los cafés Internet es tal que en el centro de Buenos Aires, por ejemplo, están abiertos 24 horas, y en San José, Costa Rica, McDonalds ofrece “Mc Internet”, con acceso a computadoras y juegos gratis para quienes consumen sus hamburguesas.
A fines del 2000 el presidente Fox lanzó E-Mexico, “a fin de que la revolución de la información y las comunicaciones tenga un carácter verdaderamente nacional y se reduzca la brecha digital entre los gobiernos, las empresas, los hogares y los individuos, con un alcance hasta el último rincón de nuestro país”.
De manera similar, casi todos los gobiernos latinoamericanos anuncian planes nacionales de conectividad, como por ejemplo InfoCentros (El Salvador, Venezuela), Compartel (Colombia), Huascarán (Perú), Costarricense.com (Costa Rica), o los Centros Tecnológicos Comunitarios y Telecentros Polivalentes (Argentina y Ecuador respectivamente). Todos comparten un interés por ofrecer acceso a las tecnologías digitales, y por hacerlo en escala masiva.
Con respaldo de los gobiernos, y a veces con el patrocinio de la empresa privada, estos programas masivos tienen la ventaja de poder llegar mucho más lejos en cobertura y alcance que lo que pueden soñar los telecentros comunitarios piloto de la primera ola. Sin embargo, su magnitud hace que si fallan, el fracaso sea también estrepitoso. El caso de Argentina, por ejemplo, donde sobreviven pocos de los 1350 Centros Tecnológicos Comunitarios iniciales, ofrece lecciones muy valiosas para otros planes nacionales de conectividad en la región.
La experiencia adquirida hasta ahora por los telecentros comunitarios en pequeña escala, impulsados por organizaciones de la sociedad civil y desde una perspectiva social, no tecnológica –los telecentros de la primera ola– ofrece oportunidades únicas para no repetir los errores cometidos, y aprender de las lecciones y logros alcanzados. Si no se aprovecha esta experiencia acumulada, los telecentros de la segunda ola, los de los planes masivos de conectividad impulsados por los gobiernos, estarán condenados a andar en reversa, repitiendo los errores del pasado, y desaprovechando la oportunidad de contribuir de manera decisiva al desarrollo humano en la región.
En 1998 había menos de 50 telecentros en la región. A finales del 2002 se estimaban más de 6500 telecentros —sin contar cafés Internet— en la región. Este crecimiento vertiginoso se debe en gran parte al afán de creación de centros de acceso público a Internet como parte de programas nacionales de conectividad, y muchas veces los anuncios públicos no corresponden a la existencia de telecentros en la realidad. Hay gran diversidad de experiencias, y diferentes grados de éxito en su inserción comunitaria y apropiación para fines sociales.
El principal riesgo que enfrenta la masificación de los telecentros es el de la irrelevancia: convertirse en meros centros de cómputo para entretenimiento y consumo, sin ninguna influencia o impacto sobre las condiciones de vida de la gente, sin ninguna contribución al desarrollo humano. Los telecentros corren el peligro de convertirse en meros ciber-cafés, espacios públicos para divertirse y pasar el tiempo. Esto no tiene nada de malo en sí mismo, pero no tiene nada qué ver con telecentros comunitarios para el desarrollo humano.
Lo que diferencia al ciber-café del telecentro comunitario es su visión social, su apoyo explícito al desarrollo humano, como contribución a la transformación y mejoramiento de las condiciones de vida de las personas. Para lograr esto, no basta con ofrecer conectividad, aún a precios reducidos. Los telecentros comunitarios, para ser exitosos, deben contar con una visión social, insertándose en las dinámicas de organización local y acción comunitaria, y desde allí, convertirse en herramientas de apoyo para la transformación social.
El reto que enfrentan los planes nacionales de conectividad es conseguir que los centros de acceso público a Internet que están montando sean verdaderos telecentros comunitarios, anclados y respondiendo a las necesidades locales y al desarrollo humano desde una visión social, más allá de una visión tecnológica o económica de la conectividad.
Por su parte, los telecentros comunitarios de la primera ola tienen a la vez la oportunidad y la responsabilidad de ayudar a dar forma a los programas de conectividad masiva, ayudando a que sus políticas y planes de implementación respondan a una visión social, y a que tengan en cuenta las lecciones aprendidas en los últimos años de experiencias para que la inclusión digital contribuya efectivamente al desarrollo humano.
Además de la importancia de mejorar la conectividad a precios abordables, es urgente promover la formulación de políticas públicas que apoyen la gestión de desarrollo humano de los telecentros comunitarios. La formulación de políticas públicas, para la inclusión digital o para cualquier otro campo de acción, no es un proceso lineal, de la identificación del problema a la solución, ni está en manos únicamente del estado. Más bien, las políticas públicas son un espacio de conflicto y negociación permanente, en el cual diversos grupos sociales buscan influir al estado con sus propios intereses y visiones.
Las voces más débiles en la formulación de políticas públicas tienden a ser las de la sociedad civil. Esto se debe en parte a que, en general, existe una gran dificultad en la sociedad civil para encontrar espacios efectivos de diálogo y concertación con quienes toman decisiones públicas, pero también a que el sector privado tiene mucha más influencia y capacidad de incidencia en este terreno.
La formulación de políticas públicas para la inclusión digital ofrece una oportunidad única para estrechar los vínculos entre las organizaciones de la sociedad civil, la empresa privada y el estado. Solamente con la participación efectiva de los tres sectores se podrán aprovechar las tecnologías digitales en programas de conectividad masiva con visión social que contribuyan verdaderamente al desarrollo humano.
Estado del Arte de Telecentros en América Latina
www.tele-centros.org/estarteCentro de Recursos en Línea sobre Telecentros
www.tele-centros.org/CR/contenido.php3Linux para Telecentros
www.chasquinet.org/linux/
Una red regional dedicada a investigar el uso e impacto social de las tecnologías de información y comunicación en América Latina y el Caribe.
Ilustraciones: Diagramación:
Agradecimientos
Queremos agradecer los comentarios y aportes de muchas personas de la comunidad Somos@Telecentros, el equipo de la Fundación Chasquinet, y el equipo de PAN Américas. Sus ideas, experiencias y sugerencias son las que dan vida a estas ideas. Sin embargo, la responsabilidad final por el texto es de los autores.
Disponible en Español, Portugués, Inglés www.tele-centros.org/tcparaque y web.idrc.ca/pan/publications
Fundación Chasquinet La Fundación ChasquiNet promueve usos estratégicos de las tecnologías de la información y comunicación en los sectores empobrecidos, incidiendo en políticas económicas y sociales para el desarrollo humano y sostenible. | PAN Américas PAN Américas apoya programas de investigación sobre los usos sociales y el impacto de las tecnologías de información y comunicación para el desarrollo humano en América Latina y el Caribe.
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Santander de Arashá 11 de Septiembre de 2002 Querido Roberto Nos has hecho mucha falta desde que te fuiste para el Norte, pero nos alegra siempre saber que estás bien. Ahora que abrieron un Telecentro en el barrio vamos a poder comunicarnos más fácilmente. Aquí nos reunimos, nos enseñan a usar computadoras y, cuando se puede, a usar la Internet. Tu prima Julia ya está aprendiendo a hacer dibujos por computador, y Manolito está feliz porque le ayudan a hacer sus tareas para el colegio. Las señoras de la cooperativa están encontrando nuevas ideas para vender sus productos, y me dice tu papá que de pronto tú hasta nos puedes mandar un dinerito de remesa, ¡por aquí por el telecentro! Dicen que lo más divertido es chatear con otra gente cuando la conexión funciona, pero yo creo que lo mejor es estar aquí con las amigas, y que los muchachos no estén callejeando ni metiéndose en líos. Yo espero que el telecentro sí sirva para ayudar a que la gente pobre como nosotros pueda tener mejores oportunidades para salir adelante. Vamos a ver. Te mando un abrazo fuerte, Tu tía Enriqueta |
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